¿Es posible narrar el final de un amor como si fuera la gran final de una Copa del Mundo? EZENICA responde a esta pregunta con “El día que México ganó el Mundial” una tragicomedia contemporáneo que fusiona la emoción deportiva con el drama humano.
Logrando una conexión única con el público. Protagonizada por Alexa Martin y Carlos Speitzer, dirigida por Fernando Zuloaga y producida por Robert Camino- Matta la obra estrenará temporada el próximo 6 de junio en La Teatrería.
Con una temporada exclusiva de siete semanas es la que la historia de una ruptura se juega entre goles emocionales, faltas técnicas y la revisión constante de cada jugada. Escrita por Guillermo Ríos, reconocido por el éxito internacional de No se aceptan devoluciones, junto a Santiago Ríos, la obra propone un lenguaje escénico donde el teatro se transforma en una transmisión deportiva. La producción cuenta con escenografía de Isabel Cházaro, iluminación de Alfredo Márquez y música original de Marcial Romo.
Desde la cancha
La trama sigue a Pablo y Bárbara, quienes esperan el silbatazo final: la firma de su divorcio. En medio del silencio, dos cronistas deportivos irrumpen para narrar sus dieciseis años de relación como el partido más decisivo de sus vidas. A través de repeticiones de jugadas clave, el público revive los momentos que los llevaron del campeonato del enamoramiento al descenso inevitable. El resultado es una tragicomedia entrañable que invita a reflexionar sobre el amor, el fracaso y la búsqueda de un tiempo extra.

La puesta en escena es protagonizada por Alexa Martin y Carlos Speitzer. Martin, con una sólida trayectoria en televisión y teatro, construye a una Bárbara compleja que oscila entre la fortaleza y la vulnerabilidad, mientras que Speitzer aporta intensidad a Pablo, un personaje que enfrenta sus propias contradicciones emocionales entre la nostalgia y la negación del final.
Sobre su personaje, Alexa Martin comenta: “Bárbara es una mujer inteligente y aguerrida que transita entre el éxito social y una soledad contenida. Su verdadera lucha ocurre en el silencio, cuando admite que el deseo se ha transformado en rutina. Ella carga con la melancolía de quien recuerda el pasado con nostalgia. Mi desafío es mostrar su profunda humanidad tras una fachada impecable, enfrentando la dura realidad que vive en la obra. Es un personaje
que busca desesperadamente reencontrar la emoción del principio en medio de un adiós inminente”.
Tiempo extra
Por su parte, Carlos Speitzer señala: “Pablo es un hombre que vive con la intensidad de quien nació entre las gradas del Estadio Azteca. Aunque se presenta como un arquitecto exitoso, en el terreno emocional suele fallar ante la presión en los momentos decisivos. Para él, la honestidad surge solo en el recuerdo, mostrando su vulnerabilidad. Mi interpretación busca rescatar al hombre que, entre el orgullo y la pérdida, reconoce con ternura que su hijo ‘fue el gol que nos mandó a tiempo extra’. Es alguien que se aferra a las glorias pasadas para no enfrentar el silbatazo final de su matrimonio”.
El director Fernando Zuloaga añade Only Santa Fe: “Mi mayor desafío fue crear un cruce narrativo inédito: diseccionar doce años de matrimonio bajo la lupa de una crónica deportiva. El resultado es una puesta en escena que funciona como un VAR’ emocional, donde revisamos cada jugada crítica que llevó a esta pareja del campeonato al descenso. El escenario se convierte en una cancha viva donde cada silencio es una falta técnica y cada diálogo es un gol al corazón. La obra es la final emocional que todos hemos jugado alguna vez, obligando al espectador a vivir la ruptura de Pablo y Bárbara con la misma adrenalina y desesperación de un tiempo extra”.
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