Esta temporada de tiempos de cambios constantes, el impulso instintivo de mirar hacia afuera es la central de la narrativa en moda.
La estructura arquitectónica recrea formas geométricas y Sportmax es una respuesta al ritmo de los tiempos: cuando la vida decae, fluye. Se enfatiza la necesidad de perspectiva, de alegría y ligereza, de formas de escape silencioso.

La colección abraza la ensoñación sin perder su equilibrio, una fantasía arraigada en las realidades prácticas de la vida urbana. A través de tejidos que reaccionan al movimiento y a la luz, la fluidez y la ligereza se convierten en el principio guía.

La organza surge. Un clásico trench, pantalones transparentes que mantienen su estructura y forros livianos que transforman la sastrería y la ropa de abrigo. La icónica lana y el cuero de guante proporcionan una base sólida. Giros de flores imaginarias expresan el lenguaje visual.

Capas de patrones botánicos, concebidas a partir de dibujos pintados con cosméticos japoneses, labiales líquidos y esmaltes de uñas, se suceden en superposiciones transparentes que crean ilusiones ópticas, moviéndose al unísono con quien los lleva. Dan vida a colores vibrantes que trascienden la realidad.

La silueta de la temporada es arquitectónica y no restrictiva. Los cortes y aberturas estratégicos crean espacio para respirar, mientras que los destellos de piel irradian sensualidad. Chalecos y sujetadores se convierten en piezas fundamentales, diseñadas para llevarse sobre o bajo conjuntos fluidos en juegos deliberados de opacidad y transparencia.
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