A través de personajes en un viaje exploratorio de un niño a las profundidades, la obra nos sumerge en la observación, la tolerancia y el descubrimiento de un nuevo mundo.
Sin duda, la curiosidad de la naturaleza humana hace que las personas busquen secretos y misterios. En uno de los lugares más profundos y desconocidos del planeta habitan criaturas capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Sus cuerpos, movimientos y maneras de relacionarse con el entorno son el punto de partida de (esc)afandra, espectáculo de Danza Visual que regresa a los escenarios y ahora al Foro Shakespeare con un nuevo elenco y una invitación a descubrir que lo diferente no tiene por qué producir temor.
Inspirada en la Fosa de las Marianas, la puesta en escena conduce a las niñas, los niños y sus acompañantes por un territorio submarino construido con iluminación, escenografía, vestuario, objetos y movimiento. En ese ecosistema fantástico, cada personaje posee características particulares, pero ninguno necesita parecerse a los demás para formar parte de la comunidad.

Más que explicar la diversidad a través de un discurso didáctico, (esc)afandra propone experimentarla desde el escenario. La interacción con el público infantil, la composición corporal y el carácter visual del montaje permiten abordar las diferencias físicas, sensoriales, culturales y personales mediante el juego, la sorpresa y la empatía.
“Mantenemos (esc)afandra en nuestro repertorio porque permite hablar con las infancias sobre la diferencia sin convertir la experiencia en una lección. El océano profundo despierta su curiosidad y nos ayuda a recordar que el verdadero tesoro está en respetar la diversidad de quienes somos”, expresa Patricia Marín y Leonardo Belrán directores escénicos y coreógrafos de la obra.

Desde el cuerpo e imagen
El espectáculo combina, lengua de señas, danza, teatro, acrobacia y recursos circenses en una propuesta de 60 minutos, sin intermedio. La música grabada acompaña la creación de un paisaje en constante transformación, mientras los intérpretes utilizan el cuerpo como principal herramienta narrativa.
La Lengua de Señas Mexicana está incorporada durante toda la representación y forma parte del discurso artístico, el movimiento y la construcción de los personajes. No aparece como una traducción externa, sino como uno de los lenguajes que dan identidad a la puesta en escena.
La temporada contemplará, además, una función relajada, con condiciones más flexibles para públicos que requieren mayor libertad de movimiento o una experiencia sensorial adaptada.
Recomendada para niñas y niños a partir de los cuatro años, la obra establece una relación directa con las infancias y las incorpora al viaje escénico. Su objetivo no es ofrecer una única respuesta, sino abrir preguntas sobre la manera en que miramos, nombramos y recibimos a quienes tienen formas distintas de comunicarse, moverse o percibir el mundo.

Toda una trayectoria
Desde su estreno en 2009, (esc)afandra ha tenido más diversas temporadas y continúa formando parte del repertorio de Danza Visual. La compañía ha decidido mantenerla activa por la importancia de seguir generando, desde las artes escénicas, conversaciones sobre convivencia, inclusión y diversidad funcional, recientemente integrada como parte de el Festival El Aleph de UNAM.
Por su participación en este montaje, Patricia Marín obtuvo el Premio Nacional de Danza 2016 a mejor intérprete femenina. La obra también fue finalista del Premio INBA-UAM y ha formado parte de diferentes encuentros y espacios dedicados a la danza y las artes escénicas.
Danza Visual es un dispositivo de creación radicado en la Ciudad de México desde 2009. Sus proyectos exploran las posibilidades expresivas del cuerpo, la imagen y el movimiento, así como la relación entre la escena y públicos con distintas maneras de aproximarse al hecho teatral.
La obra se presenta los domingos a las 12.30 hrs en el Foro Shakespeare.
Fotos Emmanuel Adamez y Sharon Herrera.
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