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Tacones altos:  el contrapunto del amor y el ser humano

La puesta en escena llega como una comedia inteligente y provocadora que se adentra en los laberintos del amor, el poder y las contradicciones humanas.

 Con humor agudo y personajes profundamente construidos, la obra que se presenta en el teatro La Capilla hasta al 25 de abril, retrata las peripecias de un triángulo amoroso que, lejos de simplificarse, se enreda cada vez más.

La historia gira en torno a Guadalupe, asistente en un despacho de abogados; Andrés, su vecino y profesor de filosofía; y Eduardo, jefe de ella y amigo de él. Entre rebeldía, control y dinámicas de poder, la tensión crece cuando aparece Lidia, prometida de uno y ex novia del otro, detonando una serie de situaciones tan absurdas como entrañables.

Para el productor y actor, David Villegas, uno de los principales desafíos de la obra ha sido evidenciar la complejidad emocional de los personajes. La propuesta escénica acompaña esta mirada con una producción que privilegia la actuación y el desarrollo dramático. “Los diseños y la producción también atienden al texto. La trama requiere la recreación de dos departamentos, similares, en el mismo edificio, uno arriba del otro; esta circunstancia de vecindad detona el desarrollo de la historia y propicia la comedia”, comenta Villegas.

Desde la creación

Ditmara Náder, integrante del elenco, comparte con Only los pormenores de su participación en la obra.

¿Qué es lo que te atrajo a participar en la puesta en escena?

 La verdad, me llamó la atención que se tratara de un enredo amoroso escrito por una mujer. Estoy acostumbrada a la mirada masculina donde los personajes femeninos tienen un rol y un carácter muy fijos. Lo que me gustó del texto de Rebeck es que no sólo los personajes femeninos son complejos y contradictorios, sino también los personajes masculinos. No hay “buenos” ni “malos”. Me parece que logra encontrar un punto muy preciso: critica ciertas dinámicas de género, pero al mismo tiempo rescata la humanidad en cada personaje, lo que hace posible comprender y empatizar con el conflicto interno de cada uno.

Ya en funciones, ¿cuál ha sido la reacción de los espectadores?

 El público ha coincidido en que disfruta mucho la intimidad de la puesta. Sienten que están asomados por la ventana del departamento de una vecina, enterándose de todo. Hacia el final hay muchas risas, cuando ya ninguno de los personajes sabe cómo manejar la situación. El desenlace es, de hecho, uno de los aspectos más discutidos: algunos lo comprenden, otros lo cuestionan… y es hermoso escuchar esa diversidad de opiniones. Incluso creo que esa era, en parte, la intención de la autora.

¿Qué le aprenderías a tu personaje para la vida real?

 Creo que algo que me gustaría conservar de Lidia es su capacidad para confrontar lo que le incomoda, lo que le duele. Su valentía para poner límites y no rebajarse, ni siquiera por la persona con la que estaba comprometida. “Tú dejaste de amarme, yo también puedo…” es, definitivamente, mi línea favorita de ella.

¿Es difícil llevar un tema serio a la comedia?

 La comedia en esta obra es algo que hemos trabajado mucho como elenco, porque no se trata de una farsa. Los personajes la están pasando verdaderamente mal; lo que provoca risa, desde mi perspectiva, es ver sus contradicciones: dicen una cosa, pero cuando se enfrentan al otro cambian, se ponen a la defensiva. Creo que, si pudiéramos ver nuestra propia vida desde fuera, también nos daría risa la forma en que nos enredamos en nuestros propios conflictos.

Elemento clase

Consciente de la fuerza del texto, el equipo creativo optó por una puesta en escena ligera en elementos, permitiendo que el ritmo, los diálogos y la evolución de los personajes ocupen el centro de la experiencia teatral.

“Tacones altos” es, así, una comedia que combina risa y reflexión, mostrando que detrás de cada enredo amoroso hay una búsqueda profunda de identidad, verdad y coherencia emocional. Una historia que invita al público a reconocerse en lo absurdo, descubrir lo auténtico y aceptar que, en el amor, la lógica rara vez lleva tacones bajos.

La obra se presenta del 07 de marzo al 25 de abril los días sábados a las 20:00h en el teatro La Capilla, es imperdible.

@teatrolacapilla

@robertoyanezeditor

Robertoyanez.editor@gmail.com

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