Hay obras que cumplen una temporada y se despiden. Otras encuentran la manera de permanecer porque, con el paso del tiempo, nuevas generaciones descubren en ellas preguntas que continúan siendo necesarias. Ese es el recorrido de esta obra.
El texto de LEGOM (Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio), dirigido por Adrián Vázquez, llega octubre abre un nuevo capítulo de su historia escénica con ocho funciones en el Teatro Benito Juárez.
A diez años de haber recibido el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños 2016, Cosas Raras vuelve a encontrarse con el público, pero el verdadero acontecimiento no está solamente en su regreso a cartelera: está en su capacidad para seguir convocando espectadores y hacer que una historia concebida años atrás continúe generando identificación, preguntas y conversación.
La nueva temporada busca precisamente acercar la obra a quienes todavía no la conocen, particularmente a nuevas generaciones de espectadores y familias que pueden descubrir por primera vez una puesta en escena que ha construido su permanencia desde el encuentro directo con el público.
La historia comienza con una ausencia.
Tania y Beto son dos hermanos cuyo padre no ha regresado a casa. Ante el miedo de quedarse solos y sin comprender completamente lo que sucede a su alrededor, emprenden una búsqueda que poco a poco los enfrenta con una realidad inesperada. En medio de aquello que no pueden nombrar ni explicar aparecen esas “cosas raras” que surgen cuando la infancia intenta encontrar respuestas para situaciones que incluso para los adultos resultan difíciles de comprender.
En lugar de ofrecer explicaciones sencillas, la dramaturgia coloca al espectador frente a la mirada de los niños: su imaginación, sus temores, sus preguntas y su capacidad para reconstruir el mundo cuando algo aparentemente estable deja de serlo.

Cosas Raras aborda la pérdida y la ausencia sin renunciar al humor, la imaginación ni a la posibilidad de seguir adelante. El montaje permite que niñas, niños, jóvenes y adultos observen una misma situación desde perspectivas distintas, haciendo que la experiencia teatral pueda continuar después de la función a través de la conversación.
Toda una trayectoria
Desde sus anteriores temporadas la obra ha transitado por distintos escenarios y contextos, entre ellos el Foro Shakespeare, La Capilla, Circuito Chapultepec y El Hormiguero, además de presentaciones en el Estado de México e Hidalgo.
Ese recorrido ha permitido que la puesta en escena se encuentre una y otra vez con públicos distintos. Diez años después de recibir el Premio Bellas Artes, su permanencia también plantea una pregunta poco frecuente en una cartelera marcada por estrenos constantes: ¿qué hace que una historia continúe encontrando espectadores después de tantos años?
Fortaleza humana
Para Adrián Vázquez, director del montaje, uno de los elementos centrales de Cosas Raras está en la fortaleza que puede existir incluso frente a experiencias dolorosas y en la posibilidad de que los recuerdos, el afecto y la esperanza permitan continuar. La puesta en escena apuesta por los recursos esenciales del teatro: el trabajo actoral, la imaginación y la música en vivo, construyendo un universo en el que el espectador completa aquello que sucede sobre el escenario.
La propuesta forma parte del repertorio de Los Tristes Tigres, compañía cuya identidad escénica se ha caracterizado por privilegiar la actuación y el trabajo corporal por encima de grandes recursos escenotécnicos, utilizando la imaginación del intérprete y del espectador como motores de la ficción.
En escena participan Lariza Juárez y Carlos Patrick Casanova, acompañados por Ricardo Estrada en la música en vivo, bajo la dirección de Adrián Vázquez. Más que apelar únicamente a quienes ya conocen el montaje, esta nueva temporada en el Teatro Benito Juárez representa una invitación para descubrirlo por primera vez.
Porque quizá la mejor manera de explicar por qué una obra permanece no sea hablar de los años que lleva sobre los escenarios, sino comprobar que, cuando vuelve a comenzar una función, la historia puede ser completamente nueva para alguien sentado entre el público.
foto cortesía CHABLE
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