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Carla Suescun revela cómo construyó a Susan en El Señor de los Cielos

Tres capítulos. Esa era originalmente la participación que Carla Suescun tendría en El Señor de los Cielos. El resultado terminó siendo muy distinto: Susan creció dentro de la historia hasta convertirse en una participación de 25 episodios y, para la actriz, en una oportunidad para probarse dentro de uno de los universos televisivos más consolidados de su carrera.

La experiencia dejó también una lección profesional. En una industria dominada por castings, negativas, tiempos inciertos y proyectos que pueden cambiar sobre la marcha, Suescun defiende una filosofía sencilla: trabajar incluso cuando una oportunidad parezca pequeña.

Uno nunca sabe. Háganlo, porque tres capítulos se convirtieron en 25 y fue creciendo el personaje”, afirma en entrevista.

¿Cómo llegó Carla Suescun a El Señor de los Cielos?

La historia comenzó con otro personaje.

Suescun realizó inicialmente un casting para Claire. Envió dos versiones de su prueba, pero las semanas pasaron y no recibió confirmación.

Asumió entonces que el papel había quedado atrás.

Posteriormente recibió una nueva llamada. La producción buscaba una actriz para interpretar a Susan, asistente de Claire: una mujer texana, procedente de Dallas, que inicialmente aparecería durante tres episodios.

Aceptó mientras se encontraba trabajando en otro proyecto.

Los tres capítulos terminaron multiplicándose.

Nunca sabes quién te está viendo y cómo puedes llegar a funcionar”, señala.

La actriz permaneció dentro de la producción y Susan comenzó a adquirir mayor presencia conforme avanzó la historia.

El reto de entrar a una serie con diez temporadas

Incorporarse a El Señor de los Cielos también significaba entrar a una producción con personajes, códigos narrativos y una audiencia previamente establecidos.

“Entrar a una serie con diez temporadas, con una historia tan grande y un público que conoce y ama profundamente a sus personajes, por supuesto que impone”, reconoce.

En lugar de asumir esa trayectoria como una limitante, la utilizó como incentivo.

La posibilidad de construir a Susan prácticamente desde cero le permitió desarrollar gradualmente una mujer que pasa de observar el mundo que la rodea a tomar un papel mucho más activo dentro de él.

“Lo que más me emocionó fue justamente tener la oportunidad de construir un personaje desde cero y hacerlo crecer dentro de esta historia”, explica.

De la ingenuidad al poder

Susan aparece inicialmente como una mujer extranjera, curiosa y prácticamente ajena al entorno del narcotráfico.

Su evolución requería cuidado.

Para Carla, convertirla repentinamente en una mujer poderosa habría roto la credibilidad del personaje.

“Ella va aprendiendo, se equivoca, se sorprende, tiene miedo, pero también se anima. Y creo que ahí está su poder”, explica.

La transformación no elimina la vulnerabilidad.

No deja de ser sensible para convertirse en una mujer fuerte; al contrario, su sensibilidad también forma parte de esa fortaleza”.

Ese principio terminó definiendo buena parte de la interpretación.

Carla Suescun frente a los estereotipos del narco-drama

Trabajar dentro de un género asociado frecuentemente con personajes extremos planteaba otro desafío: evitar que Susan quedara reducida al papel de “la asistente”.

La respuesta apareció desde la construcción psicológica.

“Para mí, lo primero es nunca juzgar al personaje”, explica Suescun. “Necesito entender por qué hace lo que hace, incluso cuando yo personalmente tomaría otras decisiones”.

Susan comienza como observadora y posteriormente se involucra en circunstancias que transforman su relación con el entorno.

Carla buscó entonces comprender qué había detrás de sus decisiones: curiosidad, miedo, deseos, contradicciones y capacidad para adaptarse.

La construcción se apoyó en distintos elementos:

“Yo no la quise hacer la mujer frívola, guapa, superflua”, explica. “Traté de meterle esta cuota de humanidad, de vida, de comedia”.

Una carrera construida entre Argentina y México

El personaje también permitió a Suescun recuperar experiencias propias.

Su trayectoria entre Argentina y México le dio herramientas para comprender a una mujer que debe desenvolverse entre códigos culturales diferentes.

“Creo que inevitablemente hay algo mío en Susan”, admite.

La actriz conoce personalmente el proceso de abandonar el país de origen, adaptarse, observar y construir nuevas relaciones sin renunciar a la identidad propia.

“México me abrió sus puertas bastante rápido y siempre voy a estar profundamente agradecida por eso”, señala.

Su experiencia le ha mostrado que la adaptación no consiste únicamente en cambiar hábitos.

“También significa tener la curiosidad y la humildad de aprender del lugar en el que estás: experimentar su cultura, vivirla, conocer a su gente, entender sus códigos y permitir que todo eso también te transforme”.

¿Qué sigue para Carla Suescun después de Susan?

El siguiente paso de su carrera apunta precisamente hacia la diversificación.

Suescun quiere abandonar cualquier zona de comodidad interpretativa y encontrar personajes que cuestionen incluso la imagen que el público pueda construir alrededor de ella.

Hoy busco personajes que me muevan, que me desafíen y que me obliguen a ir a lugares a los que todavía no fui como actriz”, asegura.

Entre las posibilidades que le interesan aparecen mujeres psicológicamente complejas, thrillers, personajes oscuros y transformaciones físicas o emocionales profundas.

También menciona personajes históricos y mujeres revolucionarias.

La actriz tiene además una posible coproducción cinematográfica entre México y España. El proyecto permanece en espera mientras se resuelven aspectos relacionados con su producción, aunque Suescun considera probable que pueda concretarse posteriormente.

Su prioridad, entretanto, continúa en los castings.

“Después de esto estoy casteando bastante y me estoy divirtiendo”, cuenta.

La actuación como disciplina de alto rendimiento

Carla establece una comparación particular para explicar cómo entiende su profesión: considera que los actores tienen elementos en común con los deportistas de alto rendimiento.

La razón está en la preparación.

Cuerpo, mente y emociones deben responder cuando comienza el rodaje, independientemente de lo ocurrido fuera del set.

Ese enfoque explica también por qué evita depositar toda su energía en las expectativas posteriores al estreno.

Prefiere concentrarse en el trabajo.

“Trabaja duro, hazlo correctamente, de corazón”, resume.

Su ambición profesional, sin embargo, está clara: quiere ampliar su rango actoral, trabajar con grandes directores y participar en historias capaces de viajar entre mercados y conectar con audiencias diferentes.

“Soy ambiciosa con mis sueños, pero también sé que una carrera se construye paso a paso, trabajando, preparándose y aprendiendo de cada oportunidad”.

El consejo para quienes buscan entrar a la industria

Su propia llegada a El Señor de los Cielos sirve como ejemplo para quienes comienzan a buscar oportunidades en cine, televisión y plataformas digitales.

Suescun recomienda no despreciar proyectos únicamente por el tamaño inicial de una participación.

“Sigan intentando. No pongan tanto la cabeza, pongan el corazón, pongan el corazón, las garras”, dice.

También insiste en salir de los espacios conocidos.

“No se queden en su zona de confort. Si se están acostumbrando a algún proyecto, algún lugar o algo, sálganse de ahí. Muevan la energía, inténtenlo”.

Susan llegó cuando Carla Suescun atravesaba un periodo de cambios personales y profesionales. La actriz había audicionado para otro personaje y terminó obteniendo uno que ni siquiera estaba originalmente en su radar.

Tres episodios se convirtieron en 25.

Ahora busca repetir no el personaje ni la fórmula, sino el riesgo: encontrarse nuevamente frente a una interpretación capaz de mostrarle algo que todavía desconoce sobre sí misma como actriz.

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